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martes, 10 de mayo de 2011

Crisis... crisis... crisis en el capitalismo.


Si  se ha pensado en algún momento de este año, que la crisis económica está terminando, no duden por ningún momento que sucede exactamente lo contrario. En primer lugar la banca mundial no ha hecho nada para renovar la tendencia cíclica que la economía mundo ha experimentado desde hace casi cuarenta años; en segundo lugar, pareciera ser que más allá del mediano plazo, la tendencia estructural apunta precisamente a una crisis mayor, de la cual nuestra propia estructura no saldrá viva, todo lo contrario un nuevo sistema estructural (o sistemas) ocupará su lugar. Además, siendo aún un poco más realista, ni siquiera en la corta duración aún se ve que la crisis esté terminando, de hecho lo que ha demostrado es que ha cambiado relativamente de espacio geográfico, de Estados Unidos a Europa, y al mismo tiempo, en Norteamérica no demuestra perder peso, pues mientras la situación socioeconómica no muestre niveles similares a los que se ostentaban con anterioridad al 2008, la crisis no habrá pasado, sí la técnicamente llamada recesión, pero esto último se traduce únicamente en número pálidos que pocas veces se reflejan en la situación social de los diferentes habitantes del mundo.

En fin, probablemente, las perspectivas den en la corta duración, número e índices que alienten a las personas de ciertos países, pero ello no es más que polvo histórico, por tanto irrelevante en el desarrollo que trascienda aquellos límites. Lo cierto es que la crisis será una constante en el mundo en la medida que no se realicen reformas estructurales que nos lleven a modificar el sistema, si esto sigue así, entonces no veremos la llegada de mejores tiempos, ni en el terreno de lo inmediato, ni mucho menos en lo mediato.
Si nos referimos a lo inmediato, nos encontramos con una economía global en crisis constante, sobre todo desde el 2008, año en que colapsa el sistema económico estadunidense desde el sector inmobiliario hasta el resto de las esferas económica entrando en una profunda recesión en la que muchas empresas colapsaron y se declararon en bancarrota, entre las que destacan General Motors. Desde ahí, la crisis se expandió a todo el mundo, muchos países vieron como su crecimiento económico se enfriaba o simplemente caían en recesión. A inicios de este año la crisis se focalizó de manera intensa en Europa, sobre todo en su área más periférica, Grecia. Ahí el gobierno durante años maquilló sus cuentas internas para poder ser aceptados dentro de la Unión Europea, la realidad es que el país poseía –para el momento en que revela los datos verídicos- un déficit fiscal del 13% en relación a su producto interno bruto y una deuda del 90%, es entonces cuando las voces del mundo y por supuesto Europa se ponen en alerta. Ante tal panorama los principales actores económicos y políticos demostraron tener una fuerte voz de crítica en contra del gobierno griego y de su situación, como por ejemplo tenemos el caso del periódico sensacionalista Bild Zeitung. Así mismo, la situación griega pareció ser repetida por otros países periféricos, España, Irlanda, Portugal e Italia, todos con problemas similares al griego, por ende, expuestos a la crítica de organismos internaciones que hasta el día de hoy le recomiendan una serie de reformas para poder ser aceptados de forma óptima en el mercado. 

Lo cierto es que, como señala Vicenç Navarro, el problema medular no se dio en la periferia europea, sino que en el centro. Es cierto que el gasto público y el nivel de endeudamiento en los países del PIIGS (como se les ha denominado a Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) ha sido mucho, más de lo que aceptan –hipocritamente- los mismos mercados, también es cierto que la estructura interna de dichos países es débil y frágil, muchos no poseen aún un nivel digno de desarrollo económico como para hacer frente al ataque especulativo de otras naciones, pero el problema se originó en el centro económico europeo, vale decir Alemania. Como dijo el señor Navarro en su artículo “No es Grecia, ni España el problema. Lo es Alemania”, Alemania luego de años de lento (y/o casi nulo) crecimiento económico, se ha enfocado en las exportaciones con lo cual ha logrado adquirir un concentrado capital que en lugar de ser utilizado en el aumento salarial del mismo pueblo alemán, ha terminado en el mercado de los países periféricos a través de la compra de la deuda de los mismos,  por ello gran parte de la deuda de esos países es posesión de Alemania –y Francia-. Con el colapso bancario estadunidense y británico, colapsó también el sistema alemán, de ahí el origen del conflicto en Europa. 

Tal cual, Juan Torres López también cree que hay una gran debilidad en la zona periférica del euro, al nivel que han debido realizar grandes esfuerzos económicos como para poder nivelarse durante las últimas décadas,  todo ello en el marco de una ofensiva neoliberal que ha provocado muchos más obstáculos a sus esfuerzos, pero ni Grecia ni España son los países con mayor nivel de deuda en la Unión, ni mucho menos han dejado de acatar las reglas de compromisos. Lo cierto es que según él se suman tres procesos en esta coyuntura, primero los acreedores hacen frente para imponerse ante los gobiernos endeudados, de manera que puedan realizar reformas que estén acordes con sus necesidades y exigencias; segundo, hay una acción y ofensiva por parte del capital estadunidense y británico en contra del europeo de manera que están cobrando  en Europa la factura de la crisis originada in situ; y tercero, se da el aprovechamiento de los bancos europeos (propios al centro europeo) para el aseguramiento del pago de la deuda, sumado con ello además el paso a reformas de orden neoliberal tan fuertes como las que se dieron en América Latina durante los 80 y 90. 

Esa es nuestra lectura de la actualidad, del corto plazo, del hoy y ayer, ¿qué perspectivas se presentan en el mediano plazo? En el mediano plazo podemos decir unas cuantas cosas. En primer lugar la economía mundo, desde que se formó más menos hacia el siglo XVI, ha mostrado una eterna fluctuación de ascenso y depresión, aquellas fluctuaciones son denominadas como ciclos de Kondratieff, y desde 1945 hemos visto como se han dado ambas.  La fase A, denominada también como los años dorados del capitalismo se dio entre 1945 y la década de los 70, nunca antes en la historia moderna se había dado una expansión económica de tal proporción, y según ciertos autores incluso bajo ciertos parámetros dicha expansión fue más importante que la revolución industrial; no debemos olvidar que durante dicho periodo el centro económico capitalista pasó de ser unilateral a trilateral, agregándose al mismo Europa y Japón. 

Desde luego, toda fase cíclica llega a su fin, y ante la misma se da el inicio de otra fase, en este caso una fase caracterizada por una mayor recesión mundial, un estancamiento de las ganancias en términos de producción industrial, y por lo mismo, para evitar una crisis aún mayor, un fundamento cada vez más basado en la actividad especulativa. En pocas palabras, la economía mundial se ha vuelto más frágil durante los últimos 30 años, y el crecimiento se liga directamente con las burbujas especulativas, y como toda burbuja, estas explotan creando así una serie de crisis regionales y/o mundiales recurrentes y constantes. 

En esta fase de crisis, TODO el mundo se ha resentido de una y otra forma. El tercer mundo vio aplicada las reformas neoliberales de carácter radical, muchas veces a través de gobiernos autoritarios, o mejor dicho dictatoriales; es entonces cuando el desarrollismo vio un trágico final. El segundo mundo, ergo el comunismo soviético, vive la crisis mediante un desgaste interno y externo cada vez más notorio, uno de los principales factores que inciden en dicha crisis, es que hacia los 70, la órbita soviética (a diferencia de 1929) ya no era un universo paralelo y autárquico, en gran medida vivía y dependía del sistema mundo capitalista; la crisis mundial, termina matando poco a poco a dicho mundo. Y por último, el primer mundo, a diferencia del anterior, sale mejor parado solo porque no sufrió una muerte como el socialismo soviético,  sí se deterioró bastante, y ha seguido dicho deterioro progresivo hasta el día de hoy, la victoria sobre el comunismo fue solo un gusto menor, ya que no significó la consolidación de un sistema perfecto, todo lo contrario, los errores y conflictos internos han aumentado con el tiempo.

Justamente, desde el inicio de este periodo crítico para la economía mundial, los economistas ultra liberales han visto como el espacio se abrió para instalar sus principales teorías, el (neo) liberalismo tuvo un fuerte brazo político del cual sustentarse, Reagan y Thatcher son buenos exponentes. La instalación de reformas que apunten a una libertad extrema del mercado no ha hecho más que ensanchar las diferencias sociales entre los países ricos y pobres, con lo cual el discurso que tanto se pregonó en el tercer mundo, ha mostrado ser bastante vacío. Además, podemos denotar tres aspectos alarmantes de la economía mundial de fines del siglo XX. El primero de ellos es el avance constante de la tecnología en el mercado del trabajo, lo que a su vez se traduce en la expulsión de la mano de obra humana en la producción de bienes y servicios sin existir a su vez un área que absorba aquel flujo de trabajadores desempleados;  el segundo es el desplazo de la industria amparada en la globalización, moviéndose desde sus antiguos centros de producción (con altos costes laborales) a nuevas áreas con una mano de obra más barata, esto nos da como resultado dos consecuencias: el paso de puestos de trabajo de una región a otra, y la caída de salarios en la zona que eran altos por la competencia global; el tercer elemento que se ha dado durante las últimas décadas es el debilitamiento o destrucción de los mecanismos existentes para gestionar los momentos de crisis y recesión económica. En general durante el siglo XX se han establecido dos mecanismos de estabilización económica, uno es la tercerización de la mano de obra, el otro es la famosa transferencia de rentas (derivadas en mayor medida a seguridad social y bienestar común). Si las diferentes crisis de los años 80 no han traído consecuencias tan críticas como la de 1929 es porque ambos mecanismos han amortiguado la depresión.
Con las décadas de crisis ambos mecanismos se han visto reducidos considerablemente.  ¿Qué nos asegura que durante las próximas crisis nuestra forma de llevarla a cuesta será por lo menos, decente? 
En esta fase depresiva de la economía mundial, sólo nos queda suponer que los ciclos económicos se muevan nuevamente hacia el ascenso, si realmente el capitalismo va a vivir otra fase dorada de expansión, es necesaria una reforma interna. Eso no se ha hecho, y si esta fase de crisis constante amparada en la deuda, la actividad especulativa y el mercado financiero, ha sido peculiarmente larga, es porque luego de cada crisis económica la banca mundial o regional ha inyectado el capital necesario para solventar los errores internos que posee. Ciertamente se necesita todo lo contrario, una reforma macro, mucho más significativa que los simples parches que hasta el día de hoy impone la banca (con ayuda de los gobiernos) conforme se da una crisis.

No obstante, estas perspectivas de mediana duración se confrontan directamente con las perspectivas de larga duración. En este sentido hablamos de una crisis estructural del sistema histórico en el cual nos encontramos, el capitalismo. Cuando se dice que el capitalismo es un sistema que se reforma conforme pasan las crisis, en realidad se habla de la mediana duración de aquellas crisis mundiales y/o regionales que se dan conforme pasan las coyunturas, lo cierto es que el capitalismo jamás –hasta ahora- se ha visto enfrentado a límites estructurales, por ende dicha premisa es vacía y carece de validez.

Cierto, el capitalismo es el sistema histórico que se ha erigido conforme pasan los últimos 500 años, pero como toda estructura histórica, posee un inicio, una consolidación, y un final. Nuestro sistema histórico no será una excepción.  A lo que me refiero, desde la teoría, es que en medio de la vida de este sistema histórico, los conflictos de corta duración llevan a soluciones de mediana duración, y estas soluciones a su vez, generan curvas de largo plazo las cuales se aproximan más y más a una asíntota. En la medida que nos acercamos a la asíntota las presiones para recuperar el control del sistema disminuyen, y con ello se genera la bifurcación. En lugar de que amplias fluctuaciones aleatorias se reflejen en pequeños cambios en la curva, pequeñas curvas generarán enormes cambios. La bifurcación entonces, dada por el hecho de que ya no se encuentran soluciones de mediano plazo para conflictos de corto plazo, será fatal para el sistema.

Bajo este punto de vista, los principales conflictos del capitalismo no son externos, sino que internos. Son los mismos éxitos del capitalismo los que terminarán sofocándolo desde adentro, tal cual lo dijo Marx durante el siglo XIX. Luego de transcurrido más de un siglo consolidado totalmente, el sistema ha logrado un nivel de producción y acumulación de capital tan asombroso, que cada vez se hace más complejo seguir la misma tendencia, y conforme dichos logros sofocan más la estructura, las anomalías internas muestran una intensidad ascendente.

Evidentemente, desde inicios del siglo XIX la producción capitalista, la plusvalía y sus costos han aumentado constantemente. Datos cuantitativos exactos sobre el tema no existen, pero para cualquier persona informada puede estar de acuerdo con la afirmación realizada. Bajo este punto de vista, los costos de producción capitalista han ido aumentando constantemente y las ganancias que buscan los capitalistas han aumentado, pero no al mismo ritmo, el sistema mundial se ha hecho cada vez más costoso, y ello en parte explica el por qué del neoliberalismo. Éste no es más que el intento capitalista por disminuir los costos, obviamente ha dado resultados, pero parciales y limitados. A grandes rasgos, desde inicios del siglo XIX el precio de producción - insumo, salarios e impuestos -  ha aumentado y la tendencia muestra que cada vez el aumento será mayor, por lo cual mantener el sistema actual será con el pasar de las décadas, más complicado, dicha tendencia no se detendrá a mi juicio, hasta que un nuevo sistema histórico se establezca. 

Hoy, el sistema expone tres grandes anomalías muy relacionadas con lo anteriormente mencionado. La primera de ellas es la sobre urbanización que vive el mundo, desde inicios del siglo XX el desarrollo histórico ha apuntado a una sociedad cada vez más urbanizada, bajo el punto de vista capitalista una de las principales consecuencias es la generación de “ciudadanos” más formados y preparados, por ende costosos y con una representación política mucho más sólida. La segunda anomalía es la cada vez mayor expansión de una estructura estatal –democrática, lo cual implica que los gobiernos deben estar cada vez más comprometidos en el gasto público social, por consiguiente el territorio de aquel estado nación se hace más oneroso para la inversión capitalista, pues un gobierno obtiene su presupuesto de los impuestos. La tercera anomalía, y para mí la peor de todas, es el problema ecológico que este sistema mundial ha traído al mundo.
Los problemas ecológicos no son cruciales en el terreno de lo inmediato, sí en el largo plazo, por eso aún hoy las personas no logran comprender del todo el real peligro que vive nuestro mundo, y en sí de nuestra existencia si no se da una solución ya.  Con ello no digo que el mundo se haga inhabitable, ni mucho menos que su destrucción sea algo que nos depare el futuro, pero sí, este conflicto nos puede dar como resultado un contexto mundial totalmente distinto por lo que nuestras pautas deban cambiar de forma casi radical; y finalmente, un mundo mucho más hostil a nuestra presencia. Tomemos en consideración tres cuestiones fundamentales para comprender el real problema que tenemos en nuestras narices: En primer lugar hablamos de un problema que afecta A TODO EL MUNDO, y de hecho afectará por igual tanto a Estados Unidos (país con el 4 por 100 de la población en el planeta y casi el 25 por 100 del consumo mundial) como a Haití. En segundo lugar se requieren de soluciones radicales y realistas, hasta el momento la gran mayoría de las soluciones barajadas no son ni lo uno, ni lo otro, son a lo más, soluciones de mercado. Y en tercer lugar, lo más acertado que se ha hecho hasta ahora en materia ecológica es la formulación de un “desarrollo sustentable”, lo cual en el mediano plazo servirá bastante, pero en el largo plazo será irrealizable, es necesario por lo mismo, generar a largo plazo un equilibrio entre el hombre y la naturaleza (recursos naturales), nadie sabe y muy pocos especulan en cómo se dará dicho equilibrio, pero lo cierto es que se dará, lo que genera incertidumbre es si dicho equilibrio será mediante la fuerza o mediante nuestra propia obra. 

Sea cual sea el camino que tome el capitalismo de acá a veinte años más, recesivo o expansivo, no solucionará en nada ninguna de las tres anomalías nombradas, con suerte, hará un poco más lento el proceso.  Es de esperar entonces, que la situación de la economía mundial en el mejor de los casos debiera mejorar en los próximos 25 años, siempre y cuando las tendencias estructurales no interfieran, sumado también a una profunda reforma interna en la cual, a diferencia de los últimos 30 y 40 años, el estado cobre mayor valor y vigencia dentro de la misma. 

¿Hay luces en la actualidad que den fe del cambio económico? 

Actualmente las economías recuperan muy lentamente su crecimiento, el tercer mundo se encuentra con un relativo gran crecimiento gracias principalmente a su nexo con China, no obstante ese crecimiento es muy poco seguro pues en la medida que los mercados económicos no recuperen su estabilidad y crecimiento, China no podrá mantener por sí sola su auge. Estados Unidos no ha superado la crisis, hoy muestra índices en los cuales sus industrias exponen crecimiento, sin embargo los índices de desempleo han aumentado y del poco empleo que se ha creado, cerca del 95% es de carácter temporal, ¿y esto a qué se debe? Principalmente a que el crecimiento se basa en el abaratamiento de los costos, es decir al despido masivo que realizan las empresas, mas no a la demanda interna originada por la gente. Además el dinero en los gobiernos estatales se ha hecho muy escaso, Paul Krugman en su artículo “America goes dark”, afirma que hay tan poco dinero en los Estados que mantener la infraestructura no se puede, así como tampoco se puede mantener la educación, por lo que los maestros están siendo despedidos y los años escolares acortados, ejemplo de ello es Hawaii. Además, afirma Krugman en su artículo “Paralysis at the Fed”, que la situación actual estadunidense está muy cercana a la situación japonesa de hace diez años atrás, con una inflación por debajo de lo esperado por la FED y con una pobreza humana y desempleo mucho mayor al vivido en Japón, ante lo cual el actual presidente de la reserva federal Ben Bernanke hizo en su momento, severas críticas al Banco central japonés, recomendando con ello una serie de medidas que podría tomar, claramente hoy el Sr. Bernanke no ha llevado a cabo ninguna, lo cual demuestra la inoperancia en la cual se encuentra la FED. 

Tampoco la situación es mejor en el resto de los países, en Europa, Alemania se ha negado a ayudar a los países periféricos afectados por la crisis, ello por dos motivos principales, en primer lugar porque si ayuda a un país como Grecia, el resto de los afectados podría pedir ayuda también, y en segundo lugar porque los mismos alemanes se niegan a que el gobierno entregue ayudas pues sienten que es dinero que se resta a sus beneficios sociales. Evidentemente, la realidad es mucho más compleja, pues si los países denominados como PIIGS no repuntan, el principal afectado –fuera de aquellos países- será Alemania, pues no tendrán poder de compra para las importaciones provenientes de su país. El euro ha entrado en una caída durante los últimos meses, dejando momentáneamente al dólar como refugio mundial –un refugio muy frágil claro está-, y la Unión Europea ha sido constantemente criticada, pues su estructura ha impedido el funcionamiento natural de los principales países “afectados” por la crisis, esto porque ante una crisis de ese calibre el actuar monetario de un Estado radica en devaluar la moneda para impulsar las exportaciones, no obstante países como Grecia o España no pueden hacer tal cosa pues la devaluación del euro es algo que sólo el banco central europeo realiza.  En Gran Bretaña el primer ministro David Cameron busca hacer severos recortes en los préstamos, lo cual se traduce en la reducción de inmensos gastos fiscales, y con ello se ha llegado a especular que el nivel de recortes será mayor al dado durante la era de la señora Thatcher. En Alemania, la canciller Angela Merkel ha anunciado recortes en el gasto fiscal que se irán incrementando anualmente durante los próximos cuatro años, y con ello ha anunciado aumentar los impuestos – como por ejemplo en las aerolíneas, en pocas palabras el desempleo aumentará pero el gasto social por concepto de seguro al desempleado disminuirá. En Japón el primer ministro anunció que su país está tan mal, que la situación podría llegar al mismo nivel de Grecia, y para solucionarlo propuso una serie de medidas como la desregulación del sistema financiero. España, uno de los países más afectados de Europa, ha mostrado gran permeabilidad ante las recomendaciones que los organismos internacionales le han hecho, al nivel de proponer el aumento de la edad de jubilación, y a pesar de ello Fitch Rating disminuyó (el 30 de mayo) el nivel de bonos españoles de AAA a sólo AA+, la justificación radicó en que debido a los recortes presupuestarios (justo un día antes el Parlamento español votó a favor del mayor recorte presupuestario en 30 años) el crecimiento económico español podría reducir la tasa de crecimiento económica. Así es la cosa, el sector financiero mundial provocó una crisis MUNDIAL, y los diferentes Estados han debido afrontar las consecuencias sin la cantidad de dinero necesaria.

¿Qué hacen los gobiernos? Tienen tres opciones, pedir dinero prestado, disminuir el gasto, y aumentar los impuestos. Actualmente se llevan a cabo todas las opciones, la última siempre ha sido completamente impopular, por lo que los gobiernos han debido realizarla de forma oculta mediante el aumento de los costos en servicios gubernamentales, o la cancelación de los subsidios públicos que se hacen o a las personas, o a los mismos gobiernos regionales, como es el caso de Estados Unidos, en el que los gobiernos regionales han tenido menos dinero y la educación se ha deteriorado progresivamente. 

Como verán, la situación no ha mejorado, y las soluciones propuestas no son las mejores, hasta ahora no vemos la luz al final del túnel. El sistema bancario provocó la crisis, los Estados se han hecho cargo de ella mediante reformas que afectan a la gente y enriquece a los mismos bancos…

2 comentarios:

  1. Me alegra ver que finalmente le ha dado vida a su blog, evidentemente tiene el intelecto y los conocimientos para desarrollarlo.

    He leído con interés su artículo, y aunque no encuentro nada novedoso si me gusta la forma en que enfoca el tema de la crisis económica mundial.

    Yo no se mucho de economía, pero me parece a mi que lo que esta sucediendo no es mas que parte de la crisis cíclica del capitalismo. ¿Que esta vez es mas abarcadora y sus efectos mas extendidos entre los países? Quizás, pero si algo tiene el sistema capitalista es su capacidad de adaptación, algo que los modelos de socialismo real nunca tuvieron.

    Usted se une al coro que predice el fin del capitalismo como sistema económico y social hegemónico en el mundo; yo no concuerdo con esa visión. Lamentablemente, el egoísmo es una cualidad intrínseca de los seres humanos, siempre pensamos en el yo y mi familia, y después en los demás. En ese sentido, el capitalismo esta mas acorde con la naturaleza humana que los modelos socialistas del siglo 20.

    No me malinterprete, por supuesto que hay mucha gente altruista que sobrepone el bien común al individual, pero por cada Che Guevara en el mundo, hay miles que priorizan las necesidades individuales sobre las colectivas.

    Los países donde el socialismo (comunismo) fue impuesto, han dejado de ser (con la excepción quizás de Cuba y Corea del Norte) pues no se puede imponer el altruismo a la fuerza, y aunque a través de campanas de educación se puede ensenar a la población, el factor humano (léase individualismo y egoísmo) siempre terminan imponiéndose. Por eso en esos países comunistas la brecha entre la elite del partido y la población era tan grande y la igualdad solo existía en los lemas. Por eso aquellas sociedades se vinieron abajo, porque además, cuando se retira el incentivo del trabajo que existe en el capitalismo (mas trabajas, mas tienes) y se reemplaza por incentivos morales y medallas, llega el momento en que la propaganda pierde su sentido, la gente pierde el interés por el trabajo y los creadores dejan de crear.

    Usted dirá que mis argumentos sin simplistas y quizás me diga que el socialismo es muy superior al capitalismo, y yo en parte le doy la razón: desde el punto de vista social, el socialismo ha cubierto mas las necesidades del total de la población que el capitalismo (a pesar en muchos casos de la pésima calidad de los servicios sociales), pero no ha logrado el avance económico necesario para financiar, mejorar y expandir esos servicios.

    Al final, los países socialistas terminaron imponiendo restricciones a la inventiva e iniciativa de la gente y reprimiendo a los inconformes, porque la sociedad que se supone se construye con el aporte voluntario de todos sus miembros, va simplemente en contra de la naturaleza humana.

    Por supuesto, el capitalismo salvaje y neoliberal tampoco puede ser la respuesta para la gran mayoría de los países, por eso le pregunto; ¿Cual es el futuro de la humanidad? ¿Que sistema reemplazaría al capitalismo, que según usted esta destinado a desaparecer? ¿Volveremos al socialismo que va en contra de la naturaleza humana, pero reformado? ¿El camino es de de China, con un fuerte estado policial y un solo partido, pero con una fuerte economía capitalista y con marcadas diferencias entre los que tienen y los que no?

    A mi me gusta mas la vía de los países capitalistas nórdicos, donde no se condena la acumulación de bienes y capitales, pero hay una importante intervención del estado y altos impuestos que garantizan la oferta de servicios básicos humanos (léase salud, educación y seguridad social) a toda la población. Claro, que esos países no escapan a la crisis mundial y hay muchas posibilidades de que esos avances sociales sufran como consecuencia de la misma.


    ¿En fin, le pregunto nuevamente, cual es el futuro?

    A proposito, tratare de responder hoy el resto de sus preguntas en mi blog.

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  2. Varias cosas que responder, trataré de ser centrado:

    a) ¿qué diferencia esta crisis de otras crisis CÍCLICAS? Depende del punto de vista, por tiempo y espacio es más potente que las anteriores, pero sigue siendo una crisis coyuntural basada en problemas inherentes al modelo económico. Si he de decir que además de esta crisis coyuntural también se da una crisis ESTRUCTURAL Y TERMINAL, es porque existen como he dicho, trabas y límites estructurales que no se podrán sobrepasar en medio de una economía capitalista.

    b)Discrepo absolutamente con el creer que el ser humano es inherentemente individualista, materialista y consumista. En medio de otros modelos, estructuras y sistemas-mundo, la forma de pensar, de actuar y de mover el Mundo era completamente diferente. Por ejemplo, hacia el siglo XIII no existía una visión mercantilista ni INDIVIDUALISTA como la existente hoy en día. En este sentido no creo que el ser humano sea por naturaleza, CAPITALISTA NI CERCANO AL CONSUMISMO, todo lo contrario... el ser humano se adapta, cambia, modifica su modo de pensar y de creer en la historia. Si fuera como usted dice entonces hemos llegado al fin de las contradicciones históricas pues se llegó al último modelo y sistema en términos de perfección. Como dije, no lo creo y en este sentido la historia me apoya.

    c)También discrepo en relación al por qué de la caída del socialismo en el bloque de la antigua URSS, si bien es cierto, existieron muchos problemas, errores y horrores, la caída se debe buscar en otros aspectos y causas, pero no indagaré en ello ahora sino que responderé este interesante punto en otro artículo en los próximos días.

    d)Me dice que el socialismo tuvo problemas, no lo niego, y por lo mismo hoy las mismas corrientes neomarxistas critican fuertemente las experiencias socialistas del siglo XX, por ejemplo los cientistas sociales Eric Hobsbawm e Immanuel Wallerstein critican lo que fue la URSS y a pesar de ello su postura es fuertemente antisistema. Ante lo cual te respondo, ¿qué se debe esperar al futuro? Evidentemente un cambio, el capitalismo durante los próximos siglos no podrá sobrevivir, y obligadamente se dará un cambio de sistema, ahora puede darse una doble opción: o se nos da un sistema mucho más justo y democrático, o un sistema mucho más inequitativo y antidemocrático que el sistema capitalista. Hay que pensar desde esa orilla según creo.

    Saludos.

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